Me gusta el contenido de esta entrada, y espero que a vosotros también.
Se ha puesto muy de moda el tema de las mesas de luz para los más peques, aunque no solo para los peques, y es que trabajar la integración sensorial desde edades tempranas ayuda al desarrollo de habilidades previas al aprendizaje como la atención y concentración lo que conlleva al desarrollo de la memoria. También permite trabajar la imitación y percepción visual y auditiva a través de los continuos estímulos que podemos trabajar con ésta. En estos casos me acuerdo de la frase de J. Moleschott: "no hay nada en nuestro entendimiento que no haya entrado por la puerta de los sentidos".
En mi caso, la mesa es casera. Tuve la oportunidad de realizarla a través de un curso organizado por "COMO MOLA", os dejo aquí el link de su face:
COMO MOLA. También dan la oportunidad de realizar otros cursos para complementar con más material.
Es muy sencillo de hacer. Las hojas de acetato de colores (o lo que llamamos separadores de toda la vida), dan mucho juego a la hora de crear formas, figuras, letras que, en confinación con los colores de la mesa hace que los niños se queden sorprendidos y quieran seguir jugando, creando y construyendo.
Aquí os dejo a mi peque Alejandro haciendo "casas gigantes" y pintando. Sería fabuloso que la mesa pudiera colgarse en la pared para que al pintar los niños y niñas pudieran estimular su grafomotricidad desde el hombro